EL
TIEMPO
El tiempo nos ha
borrado como si no importáramos. El tiempo, lo nuevo, lo renovado, lo innovador
y lo imprevisto.
Toda esta
reactualización de las cosas y de los seres (menos de la energía, que no se
renueva y es siempre la misma, aunque cambie, se altere, se modifique y parezca
infinidad de cosas diferentes), toda esta reactualización está destinada a
borrarnos del mapa de un cosmos ya de por sí bastante imperceptible en muchos
de sus detalles, y que desplegado completamente ocuparía un espacio que es el
doble del tamaño del universo mismo, así es que el mapa del universo se
extiende por una superficie de más de un universo, hacia los correspondientes
laterales intercósmicos de la nada circundante, que es hacia donde el tiempo
nos remite implacablemente.
Los grandes héroes y
damas de la vida de todas las épocas se han consumido en un lento olvido de lo
que fueran, de sus actos, de sus dichos, de sus decisiones, de sus
justificaciones y de sus creencias.
Aquellos recuerdos
compartidos entre quienes han estado ya no es conocido por nadie.
El tiempo los
disgregó, los disolvió. Los hizo un no haber existido nunca
Hoy la ciudad llueve
sobre los edificios que se derrumban.
Cada cual intentando
llegar a tiempo antes de que el tiempo del tiempo finalmente los detenga.
Hay una presunción
inusual, que se presenta como un relámpago negro en el cielo diáfano de un día.
Miramos hacia la
nube de la muchedumbre para saber cuál será el recambio después del último
futuro de nuestra vida. Pero no habrá nadie para reemplazarnos.
No queda más que
escuchar el veredicto de los acontecimientos.
El tiempo es como
una luz mucho más tenue que la luz, que pasa envejeciendo las cosas, o
haciéndolas crecer, o no morir, o sí o no nacer o renacer.
El tiempo nos
transcurre, y nosotros preguntándonos qué era esto, mientras todo se reitera continuamente,
pero ya sólo en la escala de un instante que contiene todo el tiempo, y luego
todo el tiempo otra vez compactado en un solo instante del instante, y después
en otro instante aun más breve, y luego en otro.
Es que el tiempo se
diluye en un eco de universos que se van empequeñeciendo.
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