jueves, 9 de enero de 2014


EL TIEMPO

El tiempo nos ha borrado como si no importáramos. El tiempo, lo nuevo, lo renovado, lo innovador y lo imprevisto.
Toda esta reactualización de las cosas y de los seres (menos de la energía, que no se renueva y es siempre la misma, aunque cambie, se altere, se modifique y parezca infinidad de cosas diferentes), toda esta reactualización está destinada a borrarnos del mapa de un cosmos ya de por sí bastante imperceptible en muchos de sus detalles, y que desplegado completamente ocuparía un espacio que es el doble del tamaño del universo mismo, así es que el mapa del universo se extiende por una superficie de más de un universo, hacia los correspondientes laterales intercósmicos de la nada circundante, que es hacia donde el tiempo nos remite implacablemente.
 
Los grandes héroes y damas de la vida de todas las épocas se han consumido en un lento olvido de lo que fueran, de sus actos, de sus dichos, de sus decisiones, de sus justificaciones y de sus creencias.
Aquellos recuerdos compartidos entre quienes han estado ya no es conocido por nadie.
El tiempo los disgregó, los disolvió. Los hizo un no haber existido nunca
Hoy la ciudad llueve sobre los edificios que se derrumban.
Cada cual intentando llegar a tiempo antes de que el tiempo del tiempo finalmente los detenga.
Hay una presunción inusual, que se presenta como un relámpago negro en el cielo diáfano de un día.
Miramos hacia la nube de la muchedumbre para saber cuál será el recambio después del último futuro de nuestra vida. Pero no habrá nadie para reemplazarnos.
No queda más que escuchar el veredicto de los acontecimientos.
 
El tiempo es como una luz mucho más tenue que la luz, que pasa envejeciendo las cosas, o haciéndolas crecer, o no morir, o sí o no nacer o renacer.
El tiempo nos transcurre, y nosotros preguntándonos qué era esto, mientras todo se reitera continuamente, pero ya sólo en la escala de un instante que contiene todo el tiempo, y luego todo el tiempo otra vez compactado en un solo instante del instante, y después en otro instante aun más breve, y luego en otro.
Es que el tiempo se diluye en un eco de universos que se van empequeñeciendo.

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