jueves, 9 de enero de 2014




DIOS HA SALIDO A CONQUISTAR EL UNIVERSO
QUE PREVIAMENTE ÉL HABÍA CONSTRUIDO

En la última página de su libro de arena, Dios devela el desenlace de este episodio del tiempo.
Bastante parecido a otros desenlaces de otros tantos episodios cósmicos.
Básicamente, un mundo puesto al borde de una galaxia de pequeñas dimensiones, en un universo infinito con galaxias enormes, mil veces mayores que la ínfima galaxia de este mundo.
En ese epílogo, Dios, como usualmente acontece, declara el sentido de la creación; presenta la fórmula matemática que demuestra la pertinencia físico-química de los milagros, e informa sobre la real ubicación cuántica del sistema solar. Y, en verdad, quizás sea en esto último que esté la clave de todo.
Dios, que asume para esos párrafos del final la forma dialogada, se encuentra preguntándose:
-¿Cómo que el universo era finito?
Dios ríe y se grita:
-¡Sí! ¡Y de tan finito que era, era inmaterial!
-¡¡El universo era inmaterial de tan finito que era!!- se reitera  a carcajadas.
Hoy es un día A del universo nopo, y las estrellas ya no existen. De modo que lo único que hay es Dios gritando en su vacío.
Para demostrarse la finitud del universo vuelve atrás algunos miles de días, cuando aún nada había empezado a desintegrarse.
Compacta el universo hasta hacerlo de un tamaño abordable, y a la velocidad de la luz llega inmediatamente hasta el límite de todo, hasta la constelación final, hasta el vértice más extremo de la última estrella.
-Más allá… ¿qué hay?- se pregunta Dios, ahí encaramado.
-Nada- se dice- Más allá no hay nada. Más allá no existe.
Más allá no había ni Dios, ni existía la distancia. Esto había hecho que el universo le pareciera infinito. Pero sólo era que, al llegar a aquella frontera, Dios se esfuerza por avanzar hacia ese más allá, y está así, compeliéndose hacia ahí, rato y rato, y a lo último no ha prosperado ni un milímetro.
El fin de la creación es un constante ir, sin pasar de ahí.
-Ésa es la nada- se informa Dios. -Y claro, la nada no existe- se acota.
 

 

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