DIOS HA SALIDO A CONQUISTAR EL UNIVERSO
QUE PREVIAMENTE ÉL HABÍA CONSTRUIDO
En
la última página de su libro de arena, Dios devela el desenlace de este
episodio del tiempo.
Bastante
parecido a otros desenlaces de otros tantos episodios cósmicos.
Básicamente,
un mundo puesto al borde de una galaxia de pequeñas dimensiones, en un universo
infinito con galaxias enormes, mil veces mayores que la ínfima galaxia de este
mundo.
En
ese epílogo, Dios, como usualmente acontece, declara el sentido de la creación;
presenta la fórmula matemática que demuestra la pertinencia físico-química de
los milagros, e informa sobre la real ubicación cuántica del sistema solar. Y,
en verdad, quizás sea en esto último que esté la clave de todo.
Dios,
que asume para esos párrafos del final la forma dialogada, se encuentra
preguntándose:
-¿Cómo que el universo era finito?
-¿Cómo que el universo era finito?
Dios
ríe y se grita:
-¡Sí!
¡Y de tan finito que era, era inmaterial!
-¡¡El
universo era inmaterial de tan finito que era!!- se reitera a carcajadas.
Hoy
es un día A del universo nopo, y las estrellas ya no existen. De modo que lo
único que hay es Dios gritando en su vacío.
Para
demostrarse la finitud del universo vuelve atrás algunos miles de días, cuando
aún nada había empezado a desintegrarse.
Compacta
el universo hasta hacerlo de un tamaño abordable, y a la velocidad de la luz
llega inmediatamente hasta el límite de todo, hasta la constelación final,
hasta el vértice más extremo de la última estrella.
-Más
allá… ¿qué hay?- se pregunta Dios, ahí encaramado.
-Nada-
se dice- Más allá no hay nada. Más allá no existe.
Más
allá no había ni Dios, ni existía la distancia. Esto había hecho que el
universo le pareciera infinito. Pero sólo era que, al llegar a aquella
frontera, Dios se esfuerza por avanzar hacia ese más allá, y está así, compeliéndose
hacia ahí, rato y rato, y a lo último no ha prosperado ni un milímetro.
El
fin de la creación es un constante ir, sin pasar de ahí.
-Ésa
es la nada- se informa Dios. -Y claro, la nada no existe- se acota.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario